El jardín de las fragancias

Le jardin des senteurs

Hay que sentarse en ello por un instante. En el tiempo suspendido, un pájaro acude para quitarse la sed, ¿A no ser que sea una hada disfrazada ? Cierren los ojos. Todos los jardines son las memorias de los paraísos perdidos. Los diablitos hacen sonar sus cascabeles. ¡No se asusten! Los perfumes nos protegen y apartan todos los maleficios. Melifluos, afrutados, ambarinos, sazonados o hesperides. Perfumes para el día y otros que la noche exalta con fuerza. Hay perfumes para cada temporada : Viburnum y Sarcococca desafian las escarchas. Jacintos, violetas, prímulas, daphne, encabezan el cortejo de las delicias, rapidamente seguidos por los lilas. Ahora vienen los lirios, recuerdo apenas palpable de las cajas con polvos de arroz de antaño. El verano y su extravagancias ya han llegado : la sabia lavanda, el hisopo legendario, los phlox, los clavelitos de inocencia ácida, el Helichrysum que a veces, en los días soleados, abusa de su poder, los lirios carnales y lascivos, las rosas, maravillas infinitas, los cimicifugas y muchos más aún, como esas plantas extrañas y fragiles que pasan el invierno calentito y luego se exponen en un expositor, un tanto altivas, manteniéndose al margen. En octubre, el modesto Eleagnus ebbingei, al que nadie había prestado atención, disfruta del adormecimiento general para florecer discretamente y embalzamarnos. ¡Habría tanto más que decir! Pero los demás jardines nos están esperando...