El claro

La clairière

¿El Claro? ¿Un mundo cerrado otra vez?
No. Se trata ahora de una cosa muy distinta.
Se trata verdaderamente de un universo aparte dentro del jardín. Un mundo situado al otro lado del mundo que podemos atravesar sin darnos cuenta de ello. La cosa es que estamos ahora en el mundo de los árboles. Abedules lunares, robles en ascención hacia el cielo. Estos gigantes, más que seculares por donde se abre camino los espíritus y las almas que pasan de lo invisible a lo visible y que nos hicieron jardineros. Naturalmente se erige allí, en las tardes veraniegas, este enfoque humano de la perfección de es la música.