La roselada

La roseraie

Aquel primer jardín es una dedicatoria. Un homenaje fascinado y respectuoso a la flor soberana que vive en exclusivo en aquel lugar. ¡Es tan hermosa ! Una bastaría... ¿pero cuál ? ¿Ésta, con sus cinco pétalos ? ¿Quizás ésta, enorme, y que se deshoja hasta el infinito ? En junio su capa de seda resplendece, su perfume nos aturdece, pero cuando el tiempo la desnuda, queda la belleza de sus aguijones, su compostura altanera, los colores suaves de su madera y el adorno de su follaje. Todos los sentidos sucumben a sus encantos. Nos embriaga, nos traslada. ¡No se apresuren ! Quédense un momento en su compañía. Allí, no muy lejos, la fuente canturrea, el viento, al unísono, despeina los cabellos locos de las ninfas que se ríen y el Fauno suspira en su retiro. Dejénse arropar un rato, aún más, y, cuando estarán colmados, entren en el jardín lunar.